Cómo la universidad en línea potencia la colaboración internacional

Detrás de cada clase en la facultad, de cada examen y de cada práctica hay varias instituciones independientes ayudando a garantizar que esas actividades universitarias se desarrollan conforme a los planes académicos oficiales previstos. Estos organismos se aseguran de que las asignaturas se impartan como dicta el programa de estudios, que las pruebas de evaluación se pongan en práctica conforme a las normas establecidas o que el nivel de los docentes alcance el exigido para la materia. Se cercioran, incluso, de que la página web proporcione a los futuros alumnos toda la información que necesitan para decidirse por una carrera en esa universidad.

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Con un ojo en los rankings

Además de las acreditaciones oficiales, las universidades están sometidas a la evaluación de diversas clasificaciones nacionales e internacionales que dan cuenta de distintos aspectos relacionados con su calidad. Valoran el número de profesores por alumno, la producción científica de la universidad, las patentes, la transferencia de tecnología o los premios que han obtenido, entre otras.

“La sociedad demanda información sobre las universidades y estos rankings son un escaparate”, asegura Juan José Sobrino, director de Programas Internacionales y Rankings de UNIR. Para las universidades, además, tienen otra función. “Sirven de medio de contraste y mejora, para ver cómo vamos evolucionando y qué podríamos hacer para mejorarlo”, añade. “Aunque hay que entender que la estrategia universitaria no la determinan los rankings, sino las necesidades sociales y los avances académicos”, remarca.

Las clasificaciones académicas más conocidas son Times Higher Education, elaborada por el diario británico The Times; QS, del grupo educativo británico Quacquarelli Symonds; y Shanghái ARWU (Clasificación Académica de Universidades del Mundo, en sus siglas en inglés), creada por la Universidad Jiao Tong de la ciudad china. Las universidades americanas y británicas copan los primeros puestos. A partir del 150 o 200, aproximadamente, comienzan a aparecer las españolas.

Pese a ser las más reconocidas, no son las únicas clasificaciones. También existen por país y por ámbito de conocimiento o especialidad. En España se elaboran varios listados de este tipo. El SIR World Report es un escalafón internacional del grupo de investigación SCImago del que forman parte el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y varias universidades. “Estar en este ya supone un marchamo de calidad”, apostilla Sobrino.
El CSIC también ha creado Webometrics, un ranking focalizado en las publicaciones de las universidades en Internet. “Hemos subido del puesto 2.800 a nivel mundial en 2017 al 1.800, es un ascenso considerable”, explica Sobrino.

También hay clasificaciones de universidades españolas, como el U Ranking de BBVA, que elabora la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie), y tiene en cuenta la inserción laboral de los universitarios. Aquí UNIR ha obtenido el primer puesto nacional en docencia, junto a otras siete universidades, y la segunda en inserción laboral de sus estudiantes. “Lo que más valoramos no es solo estar bien posicionados, sino el progreso que hacemos y en eso vamos bien”, concluye Sobrino.

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